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Garafía

En el noroeste de La Palma, entre barrancos, acantilados y cumbres, se encuentra Garafía: un territorio marcado por el aislamiento, el paisaje y una larga tradición ganadera.

La Garafía de hoy ocupa prácticamente el mismo territorio que el antiguo cantón aborigen de Tagalguen, uno de los doce territorios en los que se dividía la isla antes de la conquista. En la tradición histórica recogida por el propio municipio, el nombre de Garafía se relaciona con la idea de lugar poblado o lugar de vivienda.

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Su situación hace que esté especialmente expuesta a los vientos alisios y al mar de nubes. Esto, unido a los grandes desniveles del terreno, crea un paisaje que cambia notablemente con la altitud: desde los tabaibales y cardonales de las zonas más bajas, pasando por fayales, brezales, helechos y laurisilva en las medianías, hasta los pinares y la vegetación de cumbre.

Es un paisaje exigente, pero también rico en pastos y agua, que durante generaciones estuvo ligado a la ganadería y al pastoreo. En este entorno se desarrolló el perro pastor que hoy conocemos como Pastor Garafiano, estrechamente unido al trabajo de los pastores y al territorio de La Palma.

El Tablado, Santo Domingo, Garafía. Foto de Saúl Santos.

Tradiciones vinculadas al Pastoreo

Pastor

A través del tiempo ha pervivido en Garafía la dura labor del pastoreo. Ya nuestros antepasados conducían sus rebaños desde el mar hasta las cumbres en busca de alimento, en una tierra donde los animales no eran solo un recurso, sino una parte esencial de la vida.

Pero los verdaderos protagonistas de esta arraigada tradición han sido siempre los pastores: hombres y mujeres conocedores de cada monte, barranco, abrigo, vereda y fuente, que recorren el territorio junto a sus ganados, guiándose por el sonido de los cascabeles con los que el cabrero identifica a sus animales.

El zurrón con las provisiones y la larga lanza acompañan al pastor en sus jornadas. Heredada de los antiguos pastores de la isla, la lanza permite salvar barrancos y desniveles mediante una técnica que requiere conocimiento, experiencia y una extraordinaria adaptación al terreno.

Son largas jornadas de camino, silencios, soledades, cambios bruscos de tiempo y dificultades que forman parte de una forma de vida transmitida durante generaciones. Y junto al pastor, siempre ha estado el perro, ayudando a reunir, conducir y controlar el ganado en un paisaje donde el terreno puede convertirse en un obstáculo constante.

Pastor con lanza y perro Pastor Garafiano.

En este entorno se desarrolló el Pastor Garafiano, un perro de carácter afable y estrechamente ligado al trabajo con el ganado. Su historia está unida a la de los pastores y a la de la propia isla: un animal seleccionado durante generaciones por su utilidad y capacidad para desenvolverse en un territorio abrupto y exigente.

A esta vida de pastoreo se unen otras tradiciones que forman parte de la identidad de Garafía, como el ordeño y la elaboración artesanal del queso, productos que conservan la huella de una cultura ganadera que todavía hoy forma parte del patrimonio de la isla.

El origen del nombre

Durante mucho tiempo, estos perros fueron conocidos en La Palma como «perros lobos», una denominación popular relacionada con su aspecto y con el color de su capa.

Perro alobado

Perro Pastor Garafiano alobado

Cuando comenzó el proceso organizado de recuperación de la raza en 1980, fue necesario identificarla con un nombre propio. El Grupo de Trabajo para la Recuperación del Pastor Garafiano optó por la denominación «Perro Pastor Garafiano», tomando como referencia la comarca de Garafía.

La elección no fue casual. En aquel momento se consideraba que, debido al aislamiento de esta zona de la isla, en Garafía se habían conservado algunos de los ejemplares que mejor mantenían las características del perro pastor tradicional. El nombre pasó así a identificar a la raza y terminó consolidándose oficialmente como Pastor Garafiano.

Una tradición que sigue viva

La relación entre Garafía, la ganadería y el Pastor Garafiano no pertenece únicamente al pasado. El municipio continúa siendo un lugar de encuentro para las tradiciones ganaderas de La Palma, especialmente durante las fiestas de San Antonio del Monte, donde se celebra la tradicional feria ganadera y el Concurso Monográfico de Perro Pastor Garafiano «Antonio Manuel Díaz Rodríguez».

Estas celebraciones reúnen cada año a ganaderos, criadores y aficionados y mantienen presente el vínculo entre el perro, el ganado y el territorio. El concurso lleva el nombre de Antonio Manuel Díaz Rodríguez, impulsor de la recuperación del Pastor Garafiano y fundador de la Asociación Española de esta raza.

Mantener viva esta tradición no consiste únicamente en conservar un perro con unas determinadas características. Significa también preservar la relación que durante generaciones ha unido al Pastor Garafiano con los pastores, el ganado y el paisaje de La Palma.

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Portada vegetal en las Fiestas de San Antonio del Monte, anunciando el Concurso Monográfico del Perro Pastor Garafiano.

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